La
mayoría de las veces lo único que separa a un electricista de una red eléctrica
viva en la que toma una lectura es el propio aparato de medida. Mientras se
efectúan estas mediciones, latente, invisible, y cada vez más probable por la
complejidad de las redes modernas, subyace el riesgo de que surjan aumentos de
tensión por encima de la tensión de servicio normal que, potencialmente, además
de deteriorar o destruir el material de la instalación, pueden desencadenar una
secuencia de sucesos capaces de ocasionar graves lesiones al técnico que
realiza la medición.